viernes, 13 de abril de 2012

Bahía Blanca o el tango que nadie quiere tocar












 "Ninguna persona que yo conozca ha dicho jamás nada bueno de Bahía blanca, y fue por eso que la elegí como destino."

"Bahía Blanca, en cambio, que era nada, o mejor que nada, una pura negatividad, me aseguraba un corte perfecto: lo que yo más buscaba y quería, el corte más nítido y más limpio; dar vuelta la hoja, como se dice por lo común, de una vez y para siempre."

Bahía Blanca, Martín Kohan







jueves, 22 de marzo de 2012

"El mundo parecía seguir su curso habitual, del mismo modo que, incluso en los casos extremos en los que todo está en juego, se sigue viviendo como si no pasara nada."
Enrique Vila-Matas. Exploradores del abismo

jueves, 15 de marzo de 2012

Sexo seguro

Los hay que prefieren el sexo seguro, los planes de pensiones, las bici-sendas, los viajes organizados, dormir ocho horas diarias, el cine que pasan por la tele, la vida sana…. El resto, mientras tanto, nos morimos lentamente de la risa.

sábado, 10 de marzo de 2012

Mi pegaso y yo

En una sola tarde mi pegaso y yo dimos una vuelta al mundo. Atravesamos océanos, subimos las montañas más altas, descansamos en mil ciudades distintas. Durante el trayecto yo le preguntaba dónde estábamos y se empeñaba en contestarme que ni tan sólo habíamos atravesado los límites de esta ciudad, inmensa, con tantas caras tan distintas.
A pocos kilómetros del cielo, donde esperábamos ver ángeles danzando, su pata se quebró. No me quedó más remedio que arrastrarlo de una oreja por toda la ciudad.
 Lo más penoso de nuestra derrota fue volver a la velocidad y a la altura del resto de los mortales. Hacía tiempo que no les miraba a los ojos.

Terrorismo musical

viernes, 2 de marzo de 2012

“Escúchalos a todos, pero que el tono de tu voz lo conozcan sólo algunos y que nadie sepa lo que piensas, déjalos a ellos explayarse. Deja que los demás hablen. Tú, mantente en los cuarteles del invierno”

Consejos de Polonio a Laertes

Sobre hurtos fotográficos o la breve historia de un hola teñido de adiós

jueves, 1 de marzo de 2012

“Me quedé pensando en el embrujo de las despedidas radicales, en el encanto de las despedidas radicales de esas personas a las que tanto admiramos cuando  nos enteramos de que han sido capaces de mandarlo todo al diablo, han dado un portazo y se han largado sin más, no sin antes decir: Ahí os quedáis, cabrones”
Enrique Vila-Matas. Doctor Pasavento

miércoles, 29 de febrero de 2012

Hostels


Jóvenes primermundistas recorren Latinoamérica saltando de hostel en hostel recomendado por la Lonely Planet para encontrarse con jóvenes primermundistas, con los que comparten en el nuevo esperanto sus alucinantes experiencias en Asia, donde –estoy segura- saltaron de hostel en hostel recomendado por la Lonely Planet para encontrarse únicamente con jóvenes primermundistas a quienes escuchan hablar sobre sus alucinantes experiencias en Latinoamérica.
Mientras nadie tenga la genial idea de crear alojamiento económico para misántropos, yo me vengo silenciosamente utilizando los champús de marca (cuyos nombres sugieren propiedades cuasi mágicas) que dejan olvidados en la ducha y apropiándome de todo objeto que roce mi litera. 


La otra orilla













En Montevideo todos los días huelen a domingo.
La gente no tiene miedo de mirarse a los ojos.
La ciudad abre los brazos a su camaleónico río.
El río abre los brazos al océano, inmenso.
Montevideo tiene alma de pueblo.
Sí, los porteños tienen razón: Montevideo es menos.
Menos histérica
Menos caprichosa
Menos bulímica
Menos egocéntrica
Menos frívola
El día en que me canse de mis mil amantes de nombre Buenos Aires, reaprenderé a caminar despacio y pediré tu mano, Montevideo.
Te abandono. No será mucho tiempo, tan sólo cuatro días; ni me iré muy lejos, acá nomás, a casa de la vecina. Es la primera vez que nos separamos. Capaz que ni llegues a ser consciente de mi ausencia, pero creo que a mí me hará bien. De una cosa puedes estar bien segura: a pesar de que mi partida es voluntaria, te voy a extrañar inmensamente.
Chau, Buenos Aires.
Hola, Montevideo

lunes, 27 de febrero de 2012

The B52's - Rock Lobster

La vida según Mariana Latronico

La Latro quiere una pepa,
no concibe que en Buenos Aires Design no vendan drogas de diseño.
La Latro siente el amor en la vena radial,
justo a su paso por la muñeca izquierda.
La Latro unas veces es una niña de mirada limpia,
otras muchas, una abuela sabia.
La Latro tiene tres bebés que no lloran, sino ladran.
La Latro vive en su propio huso horario,
llega a las fiestas cuando todos se van,
almuerza en la madrugada,
quiere verte cuando ya te has ido.
La Latro se despide para no irse nunca
y cuando se va no dice adiós.
La Latro está llena de luz
y, sin embargo, se empeña en caminar siempre por la sombra.
Su única negritud la escupe en sus cuadros.
La Latro sueña con esculturas exentas y con flamencos gallegos.
Su corazón se retuerce cuando ve un animal herido
mientras le exprime los bolsillos a los extranjeros de plata.
La Latro tiene amor para toda la plaza
y toda la plaza se quiere coger a la Latro.
Nunca se va de una casa sin sus envases.
Para la Latro la vida es sencilla
y ser correspondido en el amor cuestión de persistencia.
La Latro quiere una pepa.

sábado, 25 de febrero de 2012

“Sin experiencia, sin verdaderas ganas, sin nada: el hombre era verdaderamente el animal que se acostumbra hasta a no estar acostumbrado”

Julio Cortázar. Rayuela

martes, 21 de febrero de 2012

“Si no buscaras tanto la foto buena, tus fotos serían mucho mejores”

Eduardo Gil

viernes, 10 de febrero de 2012

Idiosincrasia nacional

Mujeres neuróticas que rondan los cuarenta se pintan el pelo de amarillo y se inyectan silicona de forma compulsiva, humilladas por maridos infieles (o potencialmente infieles) a los que les dieron descendencia de forma prematura como estrategia para atrapar a un príncipe azul que no resultó ni tan azul ni tan príncipe. Mientras tanto, los hijos van creciendo a ritmo de esta pequeña tragedia cotidiana, convirtiéndose en carne de cañón de enroscadas y eternas terapias, en futuras mujeres neuróticas, en futuros hombres infieles, en padres de hijos desequilibrados.

Christina Rosenvinge & Nacho Vegas -Ayer te vi



"Ahora estoy armada hasta los dientes"

jueves, 9 de febrero de 2012

La penúltima despedida

Hay una estrechísima línea roja, casi invisible, que separa las despedidas a tiempo de las que se hacen a destiempo, las debidas de las indebidas, las adelantadas de las retrasadas. A veces vemos por última vez a alguien y le decimos adiós alegremente, como si le fuéramos a ver pasado mañana y, sin embargo, eso nunca vuelve a ocurrir. El dramatismo del momento no lo vemos sino en la distancia, es entonces cuando somos conscientes de aquella lluvia melancólica, del andén casi vacío, de la canción que sin saber por qué nos maltrató durante todo el día, de aquella dulce inconsciencia. Otras veces, nos pasamos despidiéndonos casi desde que nos conocemos, pero la separación nunca llega a ocurrir. Pero las peores, sin duda, son aquellas despedidas en las que uno siente que la penúltima –aquella en la que nos abrazamos tiernamente- debería de haber sido la última y dejan un regusto amargo en la boca.

martes, 7 de febrero de 2012

domingo, 8 de enero de 2012

"En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones." Julio Cortázar. Destino de las explicaciones

viernes, 6 de enero de 2012

Lucas, sus meditaciones ecológicas - Julio Cortázar

"En esta época de retorno desmelenado y turístico a la Naturaleza, en que los ciudadanos miran la vida de campo como Rousseau miraba al buen salvaje, me solidarizo más que nunca con: a) Max Jacob, que en respuesta a una invitación para pasar el fin de semana en el campo, dijo entre estupefacto y aterrado: «¿El campo, ese lugar donde los pollos se pasean crudos?»; b) el doctor Johnson, que en mitad de una excursión al parque de Greenwich, expresó enérgicamente su preferencia por Fleet Street; c) Baudelaire, que llevó el amor de lo artificial hasta la noción misma de paraíso.
Un paisaje, un paseo por el bosque, un chapuzón en una cascada, un camino entre las rocas, sólo pueden colmarnos estéticamente si tenemos asegurado el retorno a casa o al hotel, la ducha lustral, la cena y el vino, la charla de sobremesa, el libro o los papeles, el erotismo que todo lo resume y lo recomienza. Desconfío de los admiradores de la naturaleza que cada tanto se bajan del auto para contemplar el panorama y dar cinco o seis saltos entre las peñas; en cuanto a los otros, esos boy-scouts vitalicios que suelen errabundear bajo enormes mochilas y barbas desaforadas, sus reacciones son sobre todo monosilábicas o exclamatorias; todo parece consistir en quedarse una y otra vez como estúpidos delante de una colina o una puesta de sol que son las cosas más repetidas imaginables.
Los civilizados mienten cuando caen en el deliquio bucólico; si les falta el scotch on the rocks a las siete y media de la tarde, maldecirán el minuto en que abandonaron su casa para venir atardecer tábanos, insolaciones y espinas; en cuanto a los más próximos a la naturaleza, son tan estúpidos como ella. Un libro, una comedia, una sonata, no necesitan regreso ni ducha; es allí donde nos alcanzamos por todo lo alto, donde somos lo más que podemos ser. Lo que busca el intelectual o el artista que se refugia en la campaña es tranquilidad, lechuga fresca y aire oxigenado; con la naturaleza rodeándolo por todos lados, él lee o pinta o escribe en la perfecta luz de una habitación bien orientada; si sale de paseo o se asoma a mirar los animales o las nubes, es porque se ha fatigado de su trabajo o de su ocio.
No se fíe, che, de la contemplación absorta de un tulipán cuando el contemplador es un intelectual. Lo que hay allí es tulipán + distracción, o tulipán + meditación (casi nunca sobre el tulipán). Nunca encontrará un escenario natural que resista más de cinco minutos a una contemplación ahincada, y en cambio sentirá abolirse el tiempo en la lectura de Teócrito o de Keats, sobre todo en los pasajes donde aparecen escenarios naturales. Sí, Max Jacob tenía razón: los pollos, cocidos".